Funcionario de Tlaxcala usa Teatro Xicohténcatl para romántica sesión fotográfica con su prometida; cuestionan autorización de Secretaría de Cultura

  • Por ley, el inmueble del siglo XIX está destinado exclusivamente a actividades culturales; pese a ello, la Secretaría de Cultura aseguró que el funcionario obtuvo un permiso conforme al procedimiento establecido para cualquier ciudadano.

Una sesión fotográfica de pareja realizada en el interior del Teatro Xicohténcatl, uno de los inmuebles históricos más representativos de Tlaxcala, en la que el titular del Sistema Estatal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), Stephano Di Grazia, y su prometida fueron los protagonistas, desató una nueva controversia para el gobierno estatal y abrió cuestionamientos sobre los criterios con los que se autoriza el uso de espacios públicos destinados a la actividad cultural.

Con la autorización oficial de la Secretaría de Cultura (SC), el funcionario convirtió el edificio, clasificado como monumento histórico y bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el escenario perfecto para una sesión fotográfica privada.

Las imágenes, difundidas durante el fin de semana por el mismo Di Grazia, muestran al funcionario y a su pareja posando en distintos espacios del recinto, incluidos el escenario y la sala principal, tradicionalmente reservados para actividades artísticas y culturales.

La publicación generó una oleada de críticas en redes sociales y medios locales, donde usuarios cuestionaron si cualquier ciudadano tendría acceso a las mismas facilidades para utilizar uno de los inmuebles históricos más importantes del estado con fines estrictamente personales.

El Teatro Xicohténcatl forma parte de la Zona de Monumentos Históricos de la ciudad de Tlaxcala y se encuentra bajo la protección del INAH, por tratarse de un edificio construido en el siglo XIX y considerado parte del patrimonio histórico nacional.
Ante la polémica, la Secretaría de Cultura de Tlaxcala defendió la autorización otorgada al funcionario y sostuvo que ésta se realizó conforme al reglamento vigente y al procedimiento administrativo establecido para el préstamo del inmueble.

«La persona interesada presentó un oficio de solicitud, el cual fue atendido como se hace con cualquier ciudadana o ciudadano que requiera el uso de un espacio cultural. La autorización se otorgó bajo el compromiso de respetar las medidas de conservación, cuidado y protección del inmueble», arguyó la dependencia a través de un comunicado de prensa.

Sin embargo, el propio reglamento del Teatro Xicohténcatl establece que las instalaciones podrán prestarse a instituciones gubernamentales y particulares “exclusivamente” para la realización de “eventos culturales”, lo que incitó dudas sobre la legalidad y pertinencia de autorizar una sesión fotográfica privada.

Hasta 2017, según los reglamentos de la Secretaría de Cultura y del Teatro Xicohténcatl, la cuota por el préstamo del inmueble ascendía a 9 mil pesos, de acuerdo con el tabulador oficial.

Por tratarse de un edificio público de valor histórico, que está dentro de una Zona de Monumentos Históricos reconocida y declarada oficialmente, debió existir un segundo permiso, emitido por el Gobierno federal, a través del INAH, además del que otorgó la Secretaría de Cultura local.

Lo anterior, porque la legislación en materia de monumentos históricos establece que determinadas actividades de fotografía, filmación o videograbación en inmuebles protegidos requieren autorización del INAH, además del pago de los derechos previstos en la Ley Federal de Derechos cuando así corresponda.

Para 2026, las cuotas ascienden a 15 mil 916 pesos por día para filmaciones o videograbaciones y a 7 mil 958 pesos diarios para tomas fotográficas en monumentos históricos, museos o zonas arqueológicas bajo custodia de las autoridades competentes.

No obstante, hasta ahora, el Instituto Nacional de Antropología e Historia no ha informado públicamente si la actividad contó con la autorización federal correspondiente.

En tanto, la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno del Estado reiteró que el permiso fue expedido conforme a las disposiciones existentes, aunque reconoció que la normatividad vigente no contempla expresamente solicitudes para fines personales, como una petición de matrimonio o una sesión fotográfica tipo save the date.

Otros funcionarios han explotado los monumentos históricos

Un antro en el Museo de Arte de Tlaxcala

Esta reciente controversia en torno al Teatro Xicohténcatl no es un hecho aislado. Durante la actual administración estatal, que encabeza la gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, diversas decisiones relacionadas con el uso de inmuebles históricos y culturales han generado críticas por parte de ciudadanos, especialistas y promotores culturales, quienes han cuestionado si dichos espacios están siendo utilizados de manera compatible con su vocación patrimonial.

Uno de los casos más controvertidos ocurrió en febrero de 2022, todavía en plena contingencia sanitaria y confinamiento por la pandemia de covid-19, cuando la terraza del Museo de Arte de Tlaxcala (MAT) fue acondicionada para la operación un antro por ocurrencia del entonces titular de la Oficialía Mayor de Gobierno (OMG), Ramiro Vivanco Chedraui.

De acuerdo con expedientes del INAH, a los que tuvo acceso EL UNIVERSAL, en en ese año, Vivanco Chedraui, después de tramitar ante el Ayuntamiento de Tlaxcala un cambio de uso de suelo “mixto” para “tramitar ante el INAH la ampliaciación del Museo de Arte de Tlaxcala”, solicitó al mismo INAH los permisos para habilitar la terraza del museo como un “restaurante”.

Propuso la instalación de una pérgola metálica, piso de pasta, habilitación de una cocina, una barra de servicio, un barandal de cristal y hasta una caseta de DJ. Supuestamente todo quedaría “sobrepuesto para evitar cualquier modificación, ranurado o demolición en el edificio y mantener su integridad histórica”.

El INAH, tras realizar un peritaje al edificio, le autorizó al funcionario adaptaciones a la terraza para “uso propuesto como cafetería” con restricciones como evitar alguna “construcción permanente” y adecuaciones que afectaran o dañaran “la estructura o formalidad del monumento histórico”.

Según el expediente, la cafetería debía funcionar en el mismo horario y días de servicio del museo “con la finalidad de proteger el acervo cultural y artístico existente en el interior”. El MAT resguarda, entre otras obras, una colección histórica de Frida Kahlo.

Vivanco Chedraui, junto con el entonces titular de la Secretaría de Cultura, Antonio Martínez, desacataron las instrucciones del INAH e inauguraron un antro que funcionaba día y noche, con música a todo volumen, bailarinas y performance. Sobre todo por las noches, ingresaban decenas de clientes que bailaban y consumían bebidas alcohólicas sobre la azotea del monumento histórico hasta que, tras las críticas por el mal uso del patrimonio cultural e histórico de Tlaxcala, fue clausurado por el Instituto Estatal de Protección Civil.

El INAH no autorizó “la colocación de sombrillas, toldos, lonas, persianas, anuncios, pantallas, bocinas o equipos de sonido, lámparas de alta luminosidad, luz negra o estroboscópica, así como culturizar otro elemento que pueda ocasionar deterioros al monumento histórico, principalmente por vibración”.

“No se autoriza la integración de cabina de sonido o área para disc jockey, dado el uso propuesto como cafetería”, cita el expediente.

Un circo en la Plaza de Toros

Otro episodio se registró en la Plaza de Toros Jorge «El Ranchero» Aguilar, considerada un inmueble de valor histórico para la capital del estado. En ese espacio se instaló, en septiembre de 2025 y a petición de la Secretaría de Turismo, un circo propiedad de la empresa Atayde Entertainment Group para la celebración de los 500 años de la Fundación de la Ciudad de Tlaxcala.

La decisión también incentivó un debate sobre la pertinencia de destinar un inmueble patrimonial a actividades ajenas a su vocación tradicional.

En esa ocasión, una enorme carpa de circo, empotrada en el ruedo de la Plaza de Toros “Jorge El Ranchero Aguilar”, irrumpió el paisaje natural de ese monumento histórico del siglo XIX y del Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala, inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

También hubo arrancones

En los últimos días, la misma plaza taurina volvió a colocarse en el centro de la discusión pública luego de que se difundieran videos en los que se observan automóviles deportivos realizando arrancones y maniobras de aceleración sobre el ruedo.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció una investigación para dictaminar posibles daños debido a que no otorgó ninguna autorización para un espectáculo como ese, según lo informó en su momento, mediante un comunicado de prensa.

Las también conocidas como carreras de aceleración, “donuts” o trompos estuvieron a cargo del Club Speed, que ingresó al coso cinco vehículos deportivos de alta gama, entre ellos un Ferrari, un Lamborghini, un Mercedes-Benz, un Porsche y un Maserati.

“En relación con el video difundido en redes sociales en el que se observan automóviles deportivos realizando maniobras al interior de la Plaza de Toros Jorge “El Ranchero” Aguilar, el Centro INAH Tlaxcala informa que no recibió solicitud alguna ni otorgó autorización para la realización de dicha actividad”.

El INAH recordó que el inmueble forma parte de la Zona de Monumentos Históricos de Tlaxcala y del entorno del Conjunto Conventual Franciscano y Catedrilicio de Nuestra Señora de la Asunción, el cual está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Con información de: El Universal

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