Después de los murales patrios mutantes, autoridades estatales y municipales de Tlaxcala conmemoran el Grito con peculiares arengas
En Tlaxcala, la conmemoración del 215 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia de México se convirtió en un homenaje no solo a los héroes independentistas, sino también al amor y hasta a Cristo Rey.
Así transcurrieron las fiestas patrias en Tlaxcala, luego de que el estado y su población vivieron un episodio más de burlas en el ámbito nacional debido a que la Secretaría de Turismo local colocó en dos edificios históricos y emblemáticos una serie de murales de gran formato que tenían personajes con seis dedos, un escudo nacional con el águila decapitada y hasta un águila calva, en lugar del águila real, símbolo oficial de Estados Unidos (EE. UU.).
La Secretaría de Turismo del Estado (Secture) corrigió los errores, pero culpó a la Inteligencia Artificial (IA) y a los diseñadores gráficos. Y así, de los murales patrios mutantes, las autoridades tlaxcaltecas pasaron a los vítores a Cristo Rey.
Desde balcones decorados con luces tricolores, los presidentes municipales se lanzaron al tradicional Grito de Dolores. Pero en lugar de apegarse al protocolo nacional, varios optaron por innovar y ofrecieron arengas que fueron desde lo religioso hasta lo afectivo. Algunos prefirieron usar un acordeón.
Uno de los más entusiastas fue el alcalde de Emiliano Zapata, Edgar Macías Moreno, quien sin dudarlo un segundo comenzó su grito poniendo en primer lugar a Cristo Rey, como si antes de recordar al cura Hidalgo, lo que el país necesitaba era un toque de salvación celestial.
“¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva Hidalgo!”, exclamó, invocando primero al cielo y luego, de pasada, a la historia de México.
La respuesta de la ciudadanía fue entusiasta, como suele ser cuando hay pirotecnia, música, verbena y venta de elotes en la plaza.
Pero si lo religioso fue protagonista, el amor también quiso su lugar en uno de los capítulos más importantes de la historia de México. En el municipio de Españita, el alcalde Juan Carlos Galindo López decidió convertir la ceremonia en una celebración homogénea que combinó el patriotismo del Grito de Dolores y el romanticismo del Día de San Valentín.
“¡Viva la libertad! ¡Viva la justicia! ¡Viva el amor!”, gritó, con toda la solemnidad, desde el balcón del Palacio Municipal de Emiliano Zapata.
La presidenta municipal de Zacualpan, Sandra Corona, además de vitorear a los héroes y heroínas de la Independencia, dedicó un ¡viva! por “la transformación de México” y por “el bienestar del pueblo”.
Hasta ahí todo sería apenas pintoresco, pero las autoridades tlaxcaltecas no decepcionan cuando se trata de arte público cuestionable.
La bandera de cabeza
Y después de los murales conmemorativos, colocados para honrar la Independencia, que mostraban a héroes patrios con seis dedos y rostros dignos de un casting fallido de película de terror, además del tradicional escudo nacional con el águila real sin cabeza devorando una serpiente igual decapitada, y el águila calva, símbolo de Estados Unidos.
La cereza del pastel la puso el presidente municipal de Amaxac, Mauricio Pozos Castañón, quien decidió ondear, en la ceremonia del grito, la bandera…al revés. Sí, con el escudo de cabeza. Una acción que, según protocolos internacionales, equivale a una señal de auxilio o peligro nacional. Tal vez un llamado inconsciente a que alguien venga a rescatar al civismo y a la autenticidad de los símbolos patrios en Tlaxcala.
Por supuesto, los cibernautas no tardaron en notarlo y criticaron el desliz patriótico, acusando al ayuntamiento de borrar las transmisiones en vivo de la ceremonia del Grito de Independencia, en ese municipio, para evitar la vergüenza viral. Ya era demasiado tarde.
Aunque otros, supuestamente trabajadores del Ayuntamiento de Amaxac, aseguraron que, Pozos Castañón ondeó, deliberadamente, la bandera de México con el escudo nacional de cabeza para llamar la atención y figurar en los medios de comunicación porque ya trabaja en su próximo proyecto político que es colocarse en una diputación.
Un Grito de Dolores con acordeón
Como para asegurarse de que el libreto no les jugara una mala pasada y pasaran del bajo perfil a hacerse virales, algunos alcaldes tlaxcaltecas optaron por llevar acordeones y con ellos en mano dar el Grito de Independencia.
Es decir, se presentaron con las arengas impresas, y no memorizadas, para no confundirse entre Allende y Aldama.
La alcaldesa de El Carmen Tequexquitla, Araceli Martínez Cortez, y el alcalde de Tzompantepec, Marcelino Ramos Montiel, optaron por leer sus vítores con acordeón en mano.
Mientras tanto, la gobernadora Lorena Cuéllar encabezó la ceremonia oficial en la capital tlaxcalteca, en la que casi emuló el Grito de Independencia al estilo de la presidenta, Claudia Sheinbuam.
«Viva la libertad», «Viva la igualdad», «Viva la justicia», «Viva la democracia», «Viva la voluntad del pueblo», «Viva nuestra independencia» «Viva México», «Viva Tlaxcala», vitoreó la mandataria local, eso sí, ella lo memorizó.
Así se vivieron las fiestas patrias en Tlaxcala: entre murales con personajes mutantes, el águila de Estados Unidos, banderas al revés, santos antes que insurgentes y el amor que todo lo puede. El protocolo nacional del Grito de Independencia no prevé ninguna sanción para las alteraciones en los vítores.

