Practicamente a una sola voz y en un solo grito, que retumbó en las calles de todo México, miles de personas salieron a marchar este 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, para exigir justicia, verdad y respuestas ante la creciente crisis por las personas desaparecidas en el país.
Las movilizaciones se replicaron en decenas de ciudades, encabezadas por familiares de víctimas que, con fotos, pancartas y lágrimas, denunciaron el abandono del Estado.
“Una persona desaparecida no sólo le falta a su familia, también le falta a la sociedad; si somos el reflejo que vemos en los ojos de los otros y los otros ya no están, ¿entonces qué somos?”, expresó Héctor Flores, del colectivo Luz de Esperanza.
Parado a las puertas de Palacio de Gobierno, junto a casi mil personas que marcharon en Guadalajara, desde la Glorieta de las y los Desaparecidos hasta el centro tapatío, se sumó a las movilizaciones para conmemorar el Día Internacional de la Desaparición Forzada.
Madres, padres, hijos y hermanos recorrieron las principales avenidas de los estados mexicanos con el rostro de sus seres queridos colgado al pecho. La marcha es un reclamo de humanidad, pero también una acusación directa contra las autoridades que han fallado, una y otra vez, en investigar, buscar y castigar a los responsables.
«Hoy 30 de agosto volvemos a encontrarnos en las calles y en este acto de memoria un día que no debería existir, pero que existe porque miles de familias en México y en el mundo seguimos enfrentando la tragedia de la desaparición de personas», comentó Martha Leticia García, del colectivo Entre Cielo y Tierra.
Héctor busca a su hijo Daniel, desde mayo de 2021; mientras que Martha busca a su hijo, César Ulises, desde agosto de 2017.
“Cada 30 de agosto que pasa, las cifras de personas desaparecidas siguen aumentando sin que haya medidas reales de prevención ni sanciones contra quienes permiten o ejecutan estas desapariciones», subrayó García.
Aseveró que los hallazgos recientes en Jalisco lo confirman, con los ranchos Izaguirre y La Vega, la fosa de Las Agujas que se suman a otros cientos de lugares en donde, lamentablemente, han sido encontradas personas sin vida gracias al trabajo de las familias.
«Estos sitios que deberían ser prueba de la urgencia de la acción estatal, se convierten en muestra de lo contrario, en evidencia de que no existe voluntad política real para atender esta situación”, insistió Martha Leticia.
Familias se movilizan por más de 133 mil desparecidos
Según cifras oficiales, más de 133 mil personas permanecen desaparecidas en México. Y sin embargo, año con año, las familias denuncian omisiones, indiferencia y hasta complicidad de las instituciones.
Aseguran que en lugar de respuestas, enfrentan puertas cerradas, expedientes empolvados y una justicia que simplemente no llega.
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL) reportó hasta mayo de este año una cifra de 128 mil 64 personas cuyo paradero se desconoce, aunque existe una queja generalizada de colectivos de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas sobre la cifra actualizada.
Mientras que en la página oficial de la Comisión Nacional de Búsqueda, aparece un registro de 133 mil 072 personas, de las cuales 123 mil 796 son desaparecidas y 9 mil 276 están como “no localizadas”.
De acuerdo con la Red Lupa, -organización dedicada al seguimiento de las cifras y a los procesos institucionales- la cifra es un poco más alta, de 131 mil 654 casos.
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparicion, hubo movilizaciones en Jalisco, Durango, Oaxaca, Ciudad de México, Sinaloa, Tamaulipas, Morelos, San Luis Potosí, Veracruz.
Los colectivos rechazaron los recortes presupuestales y la desaparición de instituciones clave en la búsqueda de personas.
Asimismo, denunciaron que el gobierno ha buscado minimizar la crisis, restando importancia a cifras y procesos, mientras las familias son quienes, con palas y picos, siguen buscando en fosas clandestinas
«Quieren negar lo evidente»
En el marco del Día Internacional de las personas desaparecidas, el colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros, en San Luis Potosí, puso los rostros de sus familiares desaparecidos frente a la sede del Gobierno del Estado.
Lo hizo para recordar a quienes faltan en los hogares potosinos y para exigir que se reconozca las zonas de desapariciones forzadas e inhumación ilegal con fosas clandestinas en la entidad.
“El gobierno tiene una deuda que no podrá saldar jamás, porque las desapariciones siguen ocurriendo frente a nosotros”, afirmó Edith Pérez, presidenta del colectivo.
Además, sostuvo que esta fecha representa “un homenaje que las instituciones siguen negando”, pues mientras se celebran efemérides como el Día del Abuelo o el 8 de marzo, las familias de desaparecidos continúan sin un reconocimiento oficial a su dolor.
La activista también reprochó que las autoridades minimicen o califiquen de “casos aislados” los hallazgos de restos humanos, a pesar de que en la entidad se han localizado tambos con cuerpos calcinados, fosas clandestinas y puntos con restos óseos en superficie.
“Aunque lo quieran ocultar, aunque la fiscalía insista en que no existen esos lugares, nosotros los hemos recorrido y ahí están los huesos de nuestros hijos, hermanos y padres”, puntualizó.
La indignación fue palpable. No es sólo el dolor de la pérdida; es la rabia de un país donde la desaparición de personas se ha convertido en una condena doble: primero, el arrebato de un ser querido; luego, la indiferencia del Estado.
En cada marcha, el mensaje fue contundente, las personas desaparecidas no se olvidan y sus familias no se rinden. Las calles hablaron por ellas, exigiendo memoria, justicia y un alto a la impunidad.

