En un ambiente que combinó el estilo de las campañas políticas, de una fiesta personal y un acto solemne del Poder Judicial, con porras y mariachi incluidos, tomaron protesta los 36 nuevos representantes que ocuparán cargos como jueces y magistrados en Tlaxcala, tras la reciente y polémica elección judicial.
La ceremonia, celebrada en la sede del Congreso local, fue presidida por diputados integrantes del Pleno del Poder Legislativo, donde protestaron al cargo los nuevos juzgadores.
Más tarde, en una segunda ceremonia en el Salón de Plenos del Poder Judicial local, tomó protesta la magistrada Fanny Margarita Amador Montes, como nueva presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), quien, apenas unas horas después de asumir el cargo, lanzó una declaración alusiva a los nuevos jueces y juezas electos y las críticas colectivas que enfrentan por su cercanía con la gobernadora, Lorena Cuéllar, así como a partidos políticos y funcionarios públicos: “Esperemos que estén a la altura”.
¿Tras desaparecer la carrera judicial, qué tan complejo será garantizar una verdadera justicia sin que los jueces tengan la preparación que tenían?, se le cuestionó.
“Pues esperemos que ellos…yo creo que tuvieron una etapa, también, de irse preparando”, respondió Amador Montes, en tono prudente y con aparente resignación.
“Desde luego, para ser juez, para ser magistrado, se requiere mucha preparación, y es de muchos años, pero esperemos que las personas que se integran estén a la altura y cumplan con ese compromiso que la ciudadanía espera”, añadió.
La nueva presidenta del TSJE reconoció que los cambios “no serán de un día para otro” y que el proceso será “paulatino”.
Eso sí, confió en que el trabajo coordinado entre los integrantes del Poder Judicial permitirá navegar esta etapa de transición, pese a las críticas sobre la inexperiencia de varios de los nuevos representantes del Poder Judicial.
Amador Montes defendió que se trata de “cambios muy profundos” impulsados por la reforma judicial, los cuales, aseguró, darán paso a “un nuevo Poder Judicial”, aunque no precisó si el adjetivo de “nuevo” alude a una mejora institucional o simplemente a un relevo de nombres y apellidos.
Durante el acto protocolario rindieron protesta quienes integrarán los plenos del Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), el Tribunal de Conciliación y Arbitraje (TCyA), el Tribunal de Justicia Administrativa (TJA) y el propio TSJE. Entre los asistentes destacaron funcionarios estatales, legisladores locales y dirigentes de Morena —algunos con la peculiar coincidencia de tener lazos familiares con los nuevos impartidores de justicia.
Pese a los evidentes vínculos políticos y familiares en el proceso de selección, la presidenta del TSJE aseguró que en Tlaxcala sí hay división de poderes.
“Desde luego que sí, hay un respeto entre los poderes, hay una colaboración, pero también un respeto. Así ha venido trabajando el Poder Judicial y estoy segura de que así va a seguir siendo”, afirmó con convicción.
De los 36 cargos judiciales que fueron asignados, 23 corresponden a jueces y juezas del Poder Judicial; el resto, a magistrados y magistradas de los distintos tribunales locales.
Garantizar los derechos humanos, ofrece el TSJE
La presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), luego de afirmar que inicia la etapa de un nuevo Poder Judicial en la entidad, consideró que uno de los retos será el garantía de los derechos humanos por parte de los juzgadores, así como un sentido más humano.
Esto, luego de organizaciones de la sociedad civil, como el Centro Prodh han documentado y visibilizado casos de graves violaciones de derechos humanos que han perjudicado a personas sentenciadas siendo inocentes.
Por ejemplo, en caso de Keren Ordóñez, quien había sido sentencias a 50 años de prisión acusado por un secuestro que ella no cometió y en el que tampoco participó. Keren obtuvo su libertad en abril de este 2025.
Asimismo, el caso de Saúl Rosales, líder indígena de San Pedro Tlalcuapan, quien purga una sentencia de 20 años de prisión tras haber sido declarado culpable por un homicidio por linchamiento que consumaron ciento de pobladores en esa localidad del municipio de Chiautempan, en 2022. Tres juezas lo declararon culpable solo porque él era el presidente de la comunidad y, según ellas, él debía rescatar y poner a salvo a la víctima.
¿Cuál será el reto en materia de derechos humanos para el nuevo Poder Judicial?, se le preguntó.
“Es una obligación de los juzgadores garantizar los derechos humanos. Hay casos en materia penal, sobre todo, que resultan muy mediáticos, que en la gente socialmente impactan mucho, y la gente quiere que la gente esté en la cárcel, pero todas las personas tenemos derechos humanos y hay que respetar esas garantías y eso procesos”, comentó.
Indicó que en algunos casos se trata de “cuestiones muy técnicas” que los jueces tienen que aplicar porque los derechos son de todos.
Asimismo, expuso que en el nuevo Poder Judicial lo que debe cambiar es la cercanía de los juzgadores para reflejar un poder más humano.
“Un poder judicial más humano, más cercano a la gente. Las personas que llegan aquí, al Poder Judicial, llegan porque ya tienen un problema legal; entonces, lo que ellos necesitan es una buena atención, no nada más el conocimiento técnico jurídico de los jueces y magistrados, sino un trato humano, un trato amable, y eso es algo de lo que también vamos a enfocar mucho con todo el personal”.

